Memory

¿Cuándo se olvidarán de ti?

Todos queremos ser recordados. Cada presentadora de contenido quiere que recuerdes su mensaje – y quiere que te acuerdes de ella. Sin embargo, ¿cuándo fue la última vez que pasaste el día completo recordando detalles de una presentación de PowerPoint o de una hoja de Excel que viste en una junta? No muy seguido, ¿verdad? Y, ¿por qué no? Y ¿por qué será que la mente es cautivada en su totalidad por Game of Thrones o Harry Potter, o algo que pasó en las noticias, y no por un tema relacionado al trabajo o algo más relevante a nuestras vidas?

Para dar respuesta a estas preguntas y descubrir la clave para ser recordados, tenemos que adentrarnos en el cerebro y trazar los 500 millones de años de evolución desde lagarto a la hoja de Excel. Aquí la versión en tres párrafos:

De manera simplificada, el cerebro humano actual es una agrupación de tres sistemas cerebrales que han evolucionado a lo largo del tiempo. Inicialmente, cuando éramos pequeños lagartos babosos saliendo apenas del mar, nuestro cerebro era lo que ahora conocemos como el tronco cerebral o “cerebro reptil”, dedicado a cumplir subconscientemente las necesidades más básicas de sobrevivencia – calor, comida, agua y reproducción de la especie.

Adelantamos el tiempo unos cuantos millones de años al mundo post dinosaurio, y nuestros ancestros humanos peludos desarrollaron un sistema para procesar emociones y memoria llamado el sistema límbico, que compartimos con todos los mamíferos. La función principal del sistema límbico es crear memorias de momentos peligrosos, como ataques de leones o accidentes de autos, y de momentos ventajosos, como encontrar comida deliciosa o enamorarse. Somos capaces de recordar el perfume de una ex-pareja años después, o de recordar mínimos detalles de un accidente automovilístico que repasamos en cámara lenta, y sin embargo horas de un día cualquiera se borran casi por completo. Eso es gracias al trabajo de medición de significado que hace la amígdala, guardando memorias selectivamente dependiendo de la percibida relevancia con la sobrevivencia. Al permitirnos aprender del pasado, codificando eventos por su significado emocional, los rastros de memoria del sistema límbico resultan ser especialmente buenos para promover la sobrevivencia, ya que a partir de estos se puede actuar rápidamente para evitar lo que lastima y perseguir lo que ayuda.

Finalmente, comenzando hace aproximadamente 2 millones de años, nuestros antepasados gruñones del Rift Valley en África desarrollaron un tercer sistema llamado la neo-corteza. Esta estructura permite la abstracción, organización y desarrollo de lenguaje y sistemas numéricos. Es la estructura cerebral que se asocia con ser humano, con ser racional, con las publicaciones de blogs y el manejo de hojas de Excel.

¿Cómo nos ayuda este pequeño curso en biología evolutiva al tema de ser recordado? En resumen, tenemos que reconocer que seguimos siendo mamíferos, así como somos seres humanos. El mensaje clave aquí es que nuestra memoria está ligada al significado emocional. Eso no ha cambiado en los últimos millones de años. Sabiendo esto, la pregunta clave resulta ser: ¿Cómo puedo hacer que mis presentaciones sean emocionalmente significativas para mi audiencia?

La respuesta no es optar por el valor de impacto sobre el contenido. Jalar la alarma de incendios o gritar en la siguiente junta sin duda dejará un rastro fuerte en la memoria, pero seguramente se asociará con la idea de evitarte y no con recordar tu mensaje.

Una respuesta más productiva es quizá tan vieja como el mismo lenguaje humano: narrar historias. Una historia tiene la habilidad única de combinar un mensaje clave o una moraleja con una experiencia emocional, y tiene la ventaja de que no tenemos que vivir un momento emocionalmente cargado en carne propia para obtener el beneficio del rastro en la memoria. Podemos vivir la experiencia vicariamente a través del personaje en la historia y su aventura.

Todas las tradiciones religiosas, culturales y pedagógicas del mundo reconocen que para que un mensaje pueda crear cultura, ¡primero se tiene que recordar! Todos usan la narración de historias para esto. Hollywood y los mejores escritores del mundo crean sensaciones culturales e inspiran tremenda lealtad e identificación a través de sus historias. La publicidad ha sido muy astuta en este tema desde que empezó esa industria, pero el resto del mundo de negocios apenas empieza a utilizarlo. Steve Jobs usaba sólo unas cuantas diapositivas para apoyar narrativas para transmitir sus ideas revolucionarias. P&G, Nike y muchas otras empresas del Fortune 500 ahora tienen narradores corporativos que crean mensajes “pegajosos” para crear o transformar la cultura.

Así que la próxima vez que estés presentando algo, pregúntate: “¿Cómo puedo contar una historia que dará significado emocional a mi mensaje?” De otra forma, quizá te tengas que preguntar, ¿Cuándo se olvidarán de mí?

 

 

https://conversari.com/es/archives/staff/thomas-veeman-2

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